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miércoles, 4 de agosto de 2010

Patagonia en tres poemas

Bueno, después de unos dias aquí les traigo el último de estos 3 poemas patagónicos. Me parece que pueden leerse como tres partes de un mismo poema, y que ese poema representaría bastante bien el presente de la patagonia y de su literatura. Literatura que, como se ve en estos 3 poemas, ya presenta un panorama interesante, variado y complejo.
Me gustaría decir algo más, pero será en otro momento.
Ahora los dejo con la primera parte de este poema que escribieron 3 autores patagónicos en distintos momentos de la última década. La primera parte está acá, y acá la segunda. (los fui subiendo de atrás pa delante porque la idea era que queden uno arriba del otro, pero colgué con este último)



el ciclista

la ruta extiende su cuerpo
debajo de la noche,
brillan sus bordes como hielo

autos pasan veloces dejando miedo
en el pecho del ciclista
camiones pasan como tropa de caballos
pisoteando el silencio de la pampa
pasan con sus luces de cabaret en fuga
inmensas moles cubiertas con lonas naranjas
a veces verdes
pasan con un golpe de viento en las espaldas
los camiones llevan su carga sobre el lomo
y luego la vomitan en ciudades
en mercados donde gentes se amontonan
delante de la góndola

los camiones en manada llevan los fetiches
de esas catedrales

el ciclista sigue solo y asustado
pedaleando al borde de la ruta
la luna tiene un circulo de agua

a lo lejos se ve la ciudad flotante
es decir se ven sus luces
se ve una atmósfera iluminada
se ve el aura de su cuerpo
flotando en el medio del camino

el viento azota los ojos del ciclista
y la ciudad se desdibuja
estalla en fragmentos
luces partidas
restos de luz le golpean en la cara

la ciudad flotante es llevada por el viento
vale decir conjuntos urbanos
son llevados y traídos por el viento
son las ciudades intangibles que se acercan
y se alejan

el ciclista se ha detenido
a un costado del camino
está jadeante y tumba el cuerpo
sobre el campo

ahora solo se oye el girar de una rueda
de la bici que yace de costado

es grato el sonido del piñón
en el centro del silencio

los rayos de la rueda atrapan en su giro
un breve huracán de luz un espejo giratorio
devorándose fragmentos de la luna

el ciclista comprende que ese espejo es un instante
de ese otro espejo rodeado por el circulo de agua

con los ojos cerrados
escucha pasar camiones en la ruta

las ciudades flotantes quedan todavía lejos


Jorge Espíndola
(del libro "Calles Laterales")

Más poemas acá... y acá

domingo, 25 de julio de 2010

Patagonia en tres poemas

Poema Nº 2 (Una poeta mapuche)


(Nota: este poema está incompleto, porque falta su versión en mapuzungun. Pueden leer una versión ligeramente distinta de la versión en español, la versión en mapuzungun y un excelente ensayo haciendo click acá )

Cuando me muera

"Disparen nomás, estoy acostumbrado a morir"
(de un relato oral)

cuando me muera deberé cruzar el río

cuando me muera deberé cruzar el río
qué perro hará de guía si no tengo
un perro flaco que olerá mi cobardía
irá a mi lado

y estará la vieja en la balsa
le entregaré dos Llankas
para que me cruce
las piedras arrancadas de cuajo
de mi garganta
de mi estómago
crecidas en los dolores
en los gritos que no pude gritar
cuando se agrandaban mis ojos
y hacía que vivía

entregaré esas piedras y no habrá más
seguro lágrimas
porque no pude encontrarle el secreto a esta vida
porque me fui
detrás de los fantasmas
buscando tramas
y arañas
y cántaros
y hojas

reconocerá la vieja su valor?

subiremos con mi perro
la balsa se deslizará en la tarde
hacia el oeste

arribaremos
y tiene que estar allí mi hermana menor
tiene que estar
no puede ser la muerte una nada para un pájaro
para quien ha pintado con pinceles el fuego

ella tendrá cicatrices visibles en los ojos
sus ojos más certeros aún
hurgarán en mí
hasta sacarme las espinas
me dibujará el rostro con sus dedos
una huella de choique
arderá el fuego sobre piedras azules
comeremos corazones palpitantes
y mi hermana pintará un kultrun en el aire
con la sangre

después no sabré
si soy un caballo
o un resuello
si es el viento una trutruka

y saldremos galopando
a desparramar las estrellas del río
y en el movimiento circular
sabré de una vez
qué es ser un guerrero que corre libre hacia la muerte
qué visiones lo ardían

regresaremos al mallín
y habrá la gente alrededor del fuego
las ollas tiznadas y la luna
y cada hoja de los álamos brillando

entonces me recordaré
de ellos tan lejos
y moriré de nuevo

de los barrios planes de vivienda
creciendo en vértiqo
en la ciudad con horizonte
las bolsas de nylon y las estrellas allí
entre los cables del alumbrado público.



Liliana Ancalao
(del libro "Mujeres a la intemperie/pu zomo wekuntu mew", El Suri Porfiado/Bajo Los huesos, 2009)

viernes, 23 de julio de 2010

Patagonia en tres poemas

Poema Nº 3: Un poeta de la capital

Introducción a un feo lugar

Neuquén tiene un fino viento
que me tiene definitivamente loco
y llena todo de tristes arañas grises
y grandes cucarachas charoladas
que acarrean
pequeñas partículas de mierda
desde el baño
para que reposen sobre el pan duro
que como a diario.
Y por las mañanas trato
de fregarme el rostro vigorosamente
para olvidar las siniestras pesadillas
que despierta este sitio en mí
jamás sueños
dulces con sabor a frambuesa,
pero nunca hay agua en Bolivia
sólo esas grandes cuatro por cuatro
con bellas mujeres rubias
estrellas que destilan perfumes de riqueza
y comen productos para mejorar su tránsito lento
que comen productos para poder cagar como
caga la mayor parte de la gente
que gasta su triste culo proletario en bicicleta
buscando una tranquilidad que
con el trabajo duro no se logra.
Neuquén es un lugar cálidamente hostil
donde albañiles con las rodillas gastadas
escupen piropos a oficinistas
tan duramente explotadas como ellos y que
sueñan con el concubinato a los veinte
y con los sueños que vende un Wallmart multicolor
que provee para Halloween y para el día de acción de gracias
y para el regreso de los jodidos gringos
de Irak (Aunque pocos lo han hecho)
Neuquén, ¡Puto lugar seco en crecimiento!
Con ese cristote de madera y esa impresentable
banderota que veo cada vez que cruzo el
puente en colectivo y Neuquén de los humos de las
tomas y de los saqueos
cada vez que la tradición de dinosaurios y
aborígenes de un pasado glorioso de tan solo cincuenta años
mal vividos en una meseta con un poco de petróleo
se desvía en una piedra contra las vidrieras
de los comercios del bajo.
Y Neuquén
de las cervezas tibias,
ya que siempre hay treinta miserables
esperando antes que yo
por un poco de bebida fría para olvidar
la escasa vida de este triste lugar.


Hector Kalamicoy

Otro buen poema del mismo autor, aquí
e información Acerca del "escándalo" que lo hizo famoso (y más poemas)
Por supuesto que hay más por ahí, solo hay que googlear.